El ciclo bolivariano cerró con buenas noticias para el deporte panameño. En los XX Juegos Bolivarianos Ayacucho–Lima 2025, disputados del 22 de noviembre al 7 de diciembre en Perú, Panamá firmó una de sus mejores actuaciones recientes en eventos multideportivos de la región.
La delegación istmeña, integrada por 112 atletas dentro de una misión de 168 personas, se midió ante potencias tradicionales y nuevos invitados en una edición que reunió a 17 países y más de cuatro mil deportistas.
Al final de los 16 días de competencia, el Team Panamá acumuló 36 preseas: 7 de oro, 8 de plata y 21 de bronce, resultado que le permitió ubicarse noveno en el medallero general de los Juegos.
Gimnasia, la locomotora dorada
Si hay un deporte que marcó el paso panameño en Ayacucho 2025 fue la gimnasia artística femenina. El combinado nacional se adueñó de tres títulos y varios podios, consolidando a Panamá como un referente emergente en la región.
Entre las figuras más destacadas aparecen nombres propios:
- Karla Andrea Navas, campeona en salto y una de las gimnastas más consistentes del torneo.
- Némesis Candelo, que también subió a lo más alto del podio y se convirtió en uno de los rostros de la delegación panameña.
- El equipo femenino de gimnasia artística, que se llevó el oro en la prueba por equipos y confirmó el buen trabajo de base que se viene realizando en el país.
- Hillary Heron, que añadió una plata en barras asimétricas y un bronce en viga de equilibrio, sumando experiencia internacional en un ciclo clave rumbo a Los Ángeles 2028.
La campaña panameña también tuvo presencia en gimnasia aeróbica, disciplina que bajó el telón del accionar istmeño en los Juegos con una final individual en la que Natalia Gutiérrez rozó el podio.
Plata histórica en futsal: Panamá se sube al podio bajo techo
Otra de las historias grandes de Ayacucho–Lima 2025 la escribió la selección nacional de futsal. El equipo panameño se metió en la final y terminó con una medalla de plata histórica, tras caer en la tanda de penales ante Paraguay.
En el duelo por el oro, disputado en el Polideportivo/Club Metropolitano Cahuide de Lima, Panamá empató 2–2 en el tiempo reglamentario gracias a los goles de Alfonso Maquensi y Ángel Sánchez. En los penales, los guaraníes se impusieron 5–3, dejando a la Roja del futsal con la plata, pero también con una actuación que eleva el estándar de la disciplina en la región.
Más allá del resultado, el torneo mostró a una selección competitiva, capaz de pelearle de tú a tú a rivales sudamericanos y de sostener un plan de juego agresivo y ordenado, una señal positiva de cara a futuras eliminatorias mundialistas.
Aporte multisport: lucha, judo, atletismo, surf y más
Aunque la gimnasia fue la gran generadora de titulares, la cosecha panameña se alimentó de varios frentes. De acuerdo con el desglose publicado por medios locales, las medallas de oro se repartieron entre gimnasia artística, lucha, judo, atletismo y surf, disciplinas que también aportaron platas y bronces a la causa istmeña.
En deportes de combate, los luchadores panameños sumaron metales en distintas categorías, confirmando el crecimiento de un programa que lleva varias temporadas acumulando fogueos en el área. El judo y el karate también se hicieron presentes en el medallero, mientras que en atletismo y deportes de playa como el surf, los representantes nacionales mostraron que Panamá puede ser competitivo tanto en pista como en mar.
La participación se extendió a deportes de conjunto y precisión, con resultados destacados en bowling, triatlón y otras pruebas que, aunque no siempre terminaron en podio, sumaron experiencia internacional para atletas jóvenes que comienzan a aparecer en el radar.

El contexto de los Juegos: una edición compleja y exigente
Ayacucho–Lima 2025 fue una edición marcada por el reto organizativo: dos sedes principales, más de cuarenta escenarios deportivos y un programa con 45 deportes y 68 disciplinas, lo que la convirtió en una de las citas bolivarianas más grandes de la historia.
Pese a las críticas previas sobre el avance de las obras y la logística, el evento se completó en las fechas previstas y reunió a delegaciones de 17 países, incluidos invitados como Guatemala, República Dominicana, Paraguay y Barbados, lo que elevó el nivel competitivo.
En este contexto, el noveno lugar de Panamá en el medallero –entre potencias tradicionales como Colombia, Venezuela, Perú, Chile y Ecuador– refuerza la idea de un sistema deportivo que empieza a recoger frutos en varias disciplinas.

Lo que deja Ayacucho 2025 para el deporte panameño
Más allá de los números, la participación en los Juegos Bolivarianos Ayacucho–Lima 2025 deja varias lecturas para Panamá:
- Consolidación de la gimnasia como deporte bandera, con figuras que ya compiten de tú a tú en el plano continental.
- Confirmación del potencial del futsal, que vuelve a demostrar que Panamá es una referencia obligada en la región.
- Mayor diversidad en el medallero, con preseas provenientes de deportes de combate, atletismo y disciplinas de playa, lo que habla de un sistema deportivo menos dependiente de una sola federación.
- Experiencia internacional para la nueva generación, que tendrá a los Juegos Panamericanos y los procesos clasificatorios a París 2028 y Los Ángeles 2028 como siguientes escalones.
Para el Comité Olímpico de Panamá y las federaciones, el reto inmediato será transformar esta actuación en políticas de seguimiento, mayor inversión en ciclos de preparación y una planificación que permita que los resultados de Ayacucho 2025 no sean un pico aislado, sino el punto de partida de una etapa de mayor estabilidad y proyección.
Por ahora, el balance es claro: Panamá volvió de Perú con más medallas, más nombres propios y, sobre todo, con la certeza de que puede competir –y ganar– en el escenario bolivariano.





