Del 24 al 26 de octubre, academias de Chiriquí y provincias invitadas llenaron el gimnasio La Basita con más de 25 partidos, categorías de U8 a U20 y un DUNK FEST que puso a vibrar a la grada.
El Gimnasio La Basita se convirtió en el kilómetro cero del baloncesto formativo: más de 25 partidos desde U8 mixto hasta U20 masculino, entrada popular de B/.1.00 y un ambiente de familia que mezcló academias de Chiriquí con delegaciones invitadas de otras provincias. Sobre la duela, desfilaron Rod’s Academy, Academia Pandeportes, Doctors New Generation, Warriors – El Imperio, WestBoys, ABRH, Triángulo New Age (TNA) y la Escuela Pandeportes, entre otras. El sábado, la grilla encendió desde las 11:00 a.m. y por la noche el Opening – DUNK FEST puso a brincar a las gradas antes del cierre con U18 F y U20 M; el domingo, la jornada amaneció con U10 y U12 F y remató con U14 F.
La película del fin de semana se cuenta mejor con sus protagonistas, porque cada voz empujó en la misma dirección: competir, formar y volver a casa mejores.
Arnold Aguilera, al frente de la Academia Río Hato (Coclé), subrayó que venir a David no es un viaje más: es roce interprovincial real. Para él, La Basita ofrece un ritmo distinto al que se juega semana a semana y eso obliga a los chicos a tomar decisiones más rápidas, leer mejor los espacios y sostener la intensidad en ambos costados. “Ese contraste —insiste— es parte del aprendizaje que buscamos cuando salimos.”
Desde la Escuelita Formativa Doctors New Generation, Alfredo Robinson defendió el espíritu del festival: resultados sí, pero proceso primero. Puso el foco en los fundamentos que se vieron en U12 y U14 —control de balón bajo presión, ángulos de pase, balance defensivo— y celebró que la organización garantizara minutos de calidad para cada camada. “Torneo que educa, torneo que suma”, resumió, feliz con el comportamiento en banca y tribuna.
En casa, Edgardo Batasta ( Rod’s Academy ) valoró que la logística funcionara como reloj: mesa, arbitraje y cronograma en tiempo. Eso, dijo, permitió que los entrenadores evaluaran micro-objetivos partido a partido: transición con criterio, lectura del pick&roll y cierres de cuarto. Batasta también destacó el DUNK FEST del sábado como un plus motivacional que “engancha a los más chicos con el juego”.
De parte de la Academia Pandeportes, Gersón Giménez habló de continuidad. Explicó que festivales como este actúan como puentes entre el trabajo semanal y la competencia federada: dan contexto, pulen hábitos y miden el progreso sin perder el componente lúdico. Su lectura del fin de semana fue clara: “cuando el calendario te exige varios juegos cortos, los chicos aprenden a gestionar la energía y a comunicarse mejor en cancha”.
En clave femenina, Valerie Batista celebró el espacio para U18 F y U12 F. Lo vivió como una vitrina necesaria: más minutos, más confianza, más decisiones con la bola en las manos. Su sensación fue compartida por las familias: el Rod’s Fest mostró que el crecimiento del básquet femenino en Chiriquí y provincias vecinas es tangible y que necesita más fechas como esta para sostenerse.
También sonó la voz de experiencia internacional. Jaiced Lange, parte del grupo que compitió en Escazú (Costa Rica), notó que el pulso del festival se acerca al que encontraron afuera: defensa física sin perder limpieza, cambios defensivos más rápidos y lectura de ventajas en los primeros ocho segundos de posesión. Para Lange, ese estándar “te obliga a pensar un segundo antes” y ese segundo extra es oro en la formación.
Desde Santiago, José Burgos —referente de Warriors – El Imperio— le puso sello competitivo a la visita: habló de identidad y de cómo chocar con estilos diferentes (Rod’s, WestBoys, ABRH, TNA) obliga a ajustar en tiempo real. Para Burgos, ese laboratorio es el valor agregado del festival: cada juego deja tareas para el entrenamiento del lunes.
Al final, el Rod’s Fest 2025 dejó algo más que marcadores: dejó aprendizaje medible. En La Basita se vieron mejores closeouts, pases extras que abrieron triples con los pies puestos, ayudas defensivas a tiempo y, sobre todo, chicos y chicas disfrutando. Si de eso se trata el deporte formativo —competir, aprender, convivir—, el objetivo se cumplió con creces.





